Y llego el día, a las 10:30 am hora de salida.
Ring Ring, suena el teléfono, pero si son las 8:30 todavía...aló...malas noticias, Sergio (el heredero) se ha pasado toda la noche en la taza WC. así que Mila y el pequeño causan baja, bueno otra vez será.
Los demás, Pedro, Diego, Marina y yo seguimos con el horario previsto, y a esa hora salimos dirección Islallana.
El día esta fenomenal por estas latitudes, abajo estaba con nieblilla. Comenzamos a subir poco a poco para ir entrando en calor, ya se sabe...comienza como un viejo para llegar como un joven...
Llegamos por el empinado camino al primer campo base avanzado donde se encuentra un altar con una cruz blanca, pero esa no es la cruz que buscamos.
Proseguimos la marcha esta vez por la senda de las 4 casetas, que son de una antigua toma de agua, sendero con un suave ascenso comparado con lo que viene después.
Aprovechamos a quitarnos ropa pues hacia muy buena temperatura y a partir de ahora toca subir de verdad.
Poco a poco la senda va cogiendo inclinación y los bastones se convierten en nuestra mejor herramienta.
El suelo esta bueno y asentado tras las nieves y lluvias pasadas, pero hay que subir con cuidado. La pendiente cada vez es mas acusada y eso se nota en la respiración y en la falta de conversación.
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Diego con el valle como fondo. |
Una vez en la cima la panorámica es estupenda pero todavía no hemos llegado a nuestro objetivo.
Pero todo no podía salir también, justo cuando llegamos a la cruz comenzó a echarse la niebla y justo nos dio tiempo a poder contemplar un poco el paisaje.
Parecía que a ratos quería aclarar y decidimos darnos un pequeño homenaje para hacer tiempo.
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foto-montaje , como no aclaraba y sumidos en la gula del almuerzo se nos olvidó hacernos la foto de familia en "Tótem Islallanense" |
Tocaba bajar. Dos opciones, o desandar el camino o bajar por San Marcos. Decidimos que por la ermita pues tampoco la conocian.
La niebla se iba haciendo cada vez mas espesa y escudriñándose entre los gigantescos conglomerados nos dejaba unas instantáneas espectaculares.
Con los buitres sobrevolando los promontorios rocosos íbamos descendiendo por la senda.
La temperatura bajó considerablemente y el cambio fue notable obligándonos de nuevo al abrigo.
Esta senda nos acerca hacia un collado muy vistoso pudiendo comprobar que las cimas de Peña Bajenza estaban completamente cubiertas...
Mirando de frente, ya podíamos ver abajo la ermita de San Marcos.
El descenso se hace fácil pero con algún tramo dificultoso pero en general estaba en buenas condiciones.
En poco tiempo llegamos a la empalizada para el ganado que hay en la pradera de la ermita.
Hicimos un inciso para beber agua y descansar. Enseguida nos pusimos en ruta dirección al camino.
Ya abajo del todo pudimos ver en perspectiva el cambio tan brusco que dio el día. Es otra manera de ver este espectacular monumento que nos ofrece la naturaleza y tan cerquita de casa.
Salud2 y hasta la próxima
P.D.
Espero que Sergio se ponga bien enseguida para poder acompañarnos en alguna aventura mas.